La tensión política en torno a una de las principales reformas impulsadas por el Gobierno ha vuelto a demostrar que las democracias son, por naturaleza, escenarios de desacuerdo. Las mayorías cambian y los consensos y prioridades se reordenan. Así funciona la democrática. Sin embargo, mientras el debate político busca nuevos equilibrios, existe un nivel del Estado que no tiene la posibilidad de detenerse: el municipalismo.

Las necesidades de las personas no esperan el resultado de una votación en el Congreso. La seguridad en los barrios, la atención social, la mantención de los espacios públicos o la respuesta frente a una emergencia siguen exigiendo coordinación y presencia. Esa continuidad y representación recae sobre los gobiernos locales y los municipios de nuestro país.

La incertidumbre legislativa invita a una reflexión que va más allá del éxito o fracaso de una reforma en particular. Quizás el verdadero desafío no sea únicamente alcanzar acuerdos, sino construir instituciones capaces de responder con eficacia incluso cuando la política atraviesa momentos difíciles.

La literatura sobre gobernanza ha insistido en que la fortaleza de un Estado no depende exclusivamente de su capacidad para dictar normas, sino también de su capacidad para implementarlas. En ese proceso, los municipios ocupan un lugar fundamental; son el ala del Estado más próximo a la ciudadanía y donde las políticas públicas adquieren sentido y forma.

Pese a ello, el debate nacional continúa concentrándose, casi exclusivamente, en las instituciones del nivel central. Se discuten reformas, atribuciones y nuevos diseños institucionales, pero con menor frecuencia se reflexiona sobre la necesidad de fortalecer las capacidades del Estado en las comunas como tal.

Se trata de reconocer que los desafíos de hoy, mañana y de siempre, tienen una expresión esencialmente local y requieren municipalidades con formidables capacidades de coordinación y gestión.

Los municipios, sus alcaldes, concejales y funcionarios cumplen un rol silencioso, pero fundamental. Quizás esa sea una de las principales lecciones que dejan periodos como los que estamos viviendo. Fortalecer a los municipios es una apuesta por un Estado más resiliente y mejor preparado para responder a las necesidades de las personas, cualquiera sea el escenario político del momento.

 

Cristóbal Escobar

Concejal comuna de San Ramón

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